Construir puentes entre culturas: mi trayectoria como formadora intercultural en Hamburgo

¿Qué ocurre cuando un grupo de personas de diferentes orígenes culturales se une con un objetivo común: entenderse mejor y construir puentes entre culturas?

Recientemente tuve la oportunidad de descubrirlo.

Viajé a Hamburgo para participar en la Intercultural Trainer Academy (ITA Trainer), una experiencia de formación intensiva e inspiradora que me dio la oportunidad de explorar la comunicación intercultural no solo desde una perspectiva teórica, sino a través de ejercicios prácticos, debates y reflexión personal. Y estar rodeada de personas de diferentes orígenes culturales hizo que la experiencia fuera aún más significativa.

Más allá de las diferencias culturales

Una de las cosas que me pareció particularmente interesante fue explorar la diferencia entre preferencias, patrones culturales y estereotipos. Todos tenemos nuestras propias formas de comunicarnos, tomar decisiones, dar feedback, gestionar el tiempo, abordar las relaciones o manejar los desacuerdos. A veces, estas diferencias están influenciadas por nuestro origen cultural. A veces, son simplemente preferencias individuales. Comprender la diferencia es esencial. Porque el riesgo del trabajo intercultural es reemplazar un estereotipo por otro. «Las personas de esta cultura son así». Pero las culturas no están compuestas por individuos idénticos. El desafío es aprender a reconocer los patrones culturales sin encasillar a las personas.

Conflicto, valores y percepción

También exploramos la gestión de conflictos, los valores y la percepción. Lo que una persona considera comunicación directa, otra puede percibirlo como grosero. Lo que uno ve como flexibilidad, otro puede interpretarlo como falta de organización. Lo que para una persona es una forma normal de expresar desacuerdo, para otra puede resultar incómodo o incluso confrontativo. El comportamiento es el mismo.

La interpretación es diferente.

Y a menudo, los malentendidos interculturales no ocurren porque las personas tengan malas intenciones, sino porque están viendo la misma situación a través de lentes diferentes. Aprender a reconocer esos lentes es un paso importante hacia una mejor comunicación.

Aprender a través de la práctica

Lo que hizo que la formación fuera particularmente valiosa para mí fue la dimensión práctica. A través de ejercicios, debates y reflexión, exploramos diferentes aspectos del trabajo intercultural y tuvimos la oportunidad de experimentar las diferencias en lugar de simplemente hablar de ellas. Estar en un grupo multicultural fue una parte esencial del proceso de aprendizaje. Todos llegamos con diferentes experiencias, trayectorias profesionales y perspectivas culturales, pero compartíamos el mismo objetivo:

construir puentes entre culturas, fortalecer las relaciones interculturales y abrir nuestras mentes a la diferencia.

Y quizás esta sea una de las lecciones más importantes que me llevo de Hamburgo: la competencia intercultural no consiste en saberlo todo sobre cada cultura. Consiste en ser curioso/a. Consiste en cuestionar nuestras propias suposiciones. Consiste en comprender que nuestra forma no es necesariamente la unica forma. Y, lo más importante, consiste en aprender cuándo adaptarse.

Un nuevo paso en mi trayectoria

Esta formación es una adición importante a mi trayectoria profesional.

Después de más de 20 años trabajando en comercio internacional, viviendo en diferentes países y trabajando con equipos multiculturales, he experimentado de primera mano cómo las diferencias culturales pueden influir en la comunicación, la colaboración, el liderazgo y las relaciones en el trabajo.

Hoy, combino esa experiencia con mi trabajo en coaching, comunicación intercultural y consultoría intercultural. Mi objetivo es ayudar a profesionales, directivos y equipos internacionales a navegar las diferencias culturales con mayor conciencia y confianza. Porque trabajar entre culturas no significa hacer que todos trabajen de la misma manera. Significa crear las condiciones para que personas con diferentes perspectivas puedan entenderse, adaptarse y trabajar mejor juntas.

Y esto es solo el principio

Mi experiencia en Hamburgo me ha proporcionado nuevas herramientas, nuevas perspectivas y, sobre todo, nuevas preguntas que explorar. Por eso he decidido compartir más de este viaje aquí. Este es el primero de una serie de artículos sobre comunicación intercultural, trabajo internacional, liderazgo, expatriación y la fascinante —y a veces desafiante— realidad de trabajar y vivir entre culturas.

Porque construir puentes entre culturas comienza con algo simple: estar dispuesto/a a mirar más allá de nuestro propio punto de vista.